Finalmente, llegó a su verdadero objetivo. Antes de entrar en la habitación del dueño sacó de su cinto una varita. La agitó haciendo un gesto circular y se tocó a si misma. En ese instante su cuerpo adquirió una tonalidad azul, casi transparente, fantasmagórica, y de esa guisa entró en la habitación de Reinhard desenvainando sus armas asegurándose de producir el ruido suficiente para que se la escuchase.
Algo inesperado ocurrió. Al pasar el umbral de la puerta un lacerante dolor atravesó el hombro izquierdo de la mujer. Al mirarse se encontró unas finas y largas agujas clavadas en el, y por la sensación de entumecimiento que empezó a extenderse, estaban envenenadas. Esto hizo que la rabia ardiese dentro de ella, no había pensado en posibles trampas. Por suerte el conjuro que la rodeaba hacia más lento el efecto del somnífero, así que se dispuso a finiquitar su tarea. Se dio cuenta de que Reinhard estaba despierto, mirándola como si fuera un fantasma.
-Por los Dioses... –Murmuró Reinhard– Ha aguantado varios impactos de la trampa y no se ha caído... ¿Qué eres?
La mujer, intentando disimular que no podía usar el brazo izquierdo, se acercó a la cama despacio. El enjuto hombre de rostro agraciado, ojos tiernos y ojos color azabache la miró realmente asustado.
-¿Eres un fantasma? – Al no recibir contestación retrocedió, chocando contra el cabecero de su cama – No... no.. no me hagas daño, por favor.
Los ojos ambarinos de la mujer brillaron. Su boca, tapada por telas se curvó en una elegante e irónica sonrisa. Habló, y cuando lo hizo, su tono de voz era alegre, casi risueño, que hizo que el mercader se estremeciera.
-Soy tu Muerte, Reinhard. Hay personas que no quieren que vivas, y ellos me han pagado lo suficiente para ello. Así que me conviene que mueras, ¿no crees? No te resistas, te dolerá menos y no me han pagado por torturarte –Inquirió la mujer mientras avanzaba con las armas en sus manos.
Sin darle tiempo a rechistar y con el ruido de la lluvia golpeando los cristales, trazó un arco con su fina y curvada arma. Ésta dibujó una profunda diagonal escarlata en el pecho del hombre, el cual, gimió ahogadamente. La sangre empezó a empapar las blancas sabanas. La mujer metió su mano despierta en una de las bolsitas que llevaba en el cinturón y saco una flor, dejándola suavemente en la mano del muerto. Su color rojo era muy parecido al de la sangre que manchaba la cama.
La asesina abandonó el lugar por donde había entrado colocando todo de nuevo apresuradamente. El efecto del conjuro desaparecería enseguida y no quería caer dormida en medio de la escena del crimen. Rápidamente se cubrió de nuevo con la capa y salió a la noche por el tejado. Con las manos cada vez más entumecidas colocó las tejas y corrió por el tejado buscando otro cercano para huir. Saltó y calló pesadamente en el siguiente partiendo una de las tejas húmedas. Con la vista cada vez mas nublada corrió a su refugio, las fuerzas comenzaban a fallarla.
lunes, 19 de enero de 2009
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Hola!
ResponderEliminarHe llegado aqui desde tu firma de Bjdoll.net, y me he leido los tre capitulillos de una tacada! ^^
Solo decirte que me gustan mucho! la ambientación y los personajes están geniales, y tu narrativa es muy buena, lo deja todo muy muy claro =D
y nada, me pongo en seguidores de este blog, que me interesa seguir la historia, y por si quieres, yo tambien llevo algo entre manos, te dejo el link, oki? ^^ http://songsatnight.blogspot.com/
un besoo~~
pd: yo sigo jugando a WoW xD
Muchas gracias por tu comentario! ^o^
ResponderEliminarVisitare tu blog^^